TU MIRAS YO TAMBIÉN MIRO
Ahi están denuevo, cristalinos mirando todo a través de esos vidrios ya en-rojecidos del llanto. Solo como siempre postrado en su silla.
Dicen que no era así hasta antes que ella lo tomara con sus delgadas manos. -
Llevo aquí dos meses, no es malo vivir lejos, uno siempre se distrae con algo, pensaba que en la facultad me encontraría muchos amigos y quizás una chica, con suerte una linda chica, no lo niego, las dos primeras semanas fui él más sociable, amigo de todos y de todas, en la fiesta mechona fui el alma, me sentía feliz, pero, esa mañana al volver a la pensión,lo vi. Era un cuadro dantesco, casi horripilante a ala creación humana, pero tierno, de tanta desdicha, nunca me había imaginado que mi ventana guardara tanta historia para alguien.
Me dedique a observar a la vergüenza de la prole de aquella pensión, estaba escondido como en un mundo de luz, tenue, pero la podía oler, ver, sentir, algo había en él, solo, como nunca nadie ka deseado, así estaba. Miraba el cielo como tratando de buscar algo.
El sueño me derrotaba, pero no podía dejar de mirarlo, hacia demasiado frió por su boca emanaba vaho, un vaho triste, oscuro y senil, el no era un viejo, decrepito sí, pero viejo no. Sin darme cuenta me encontré ya de no-che en un despertar somnoliento, pero ahí estaba, seguía igual salvo una diferencia, se había cambiadode traje, en la mañana usaba un traje que solo algún día habrá usado para la misa dominical, un traje de fina tela, brillosos por los años, el color crema del traje había dado lugar añora a un café quemado por el frío y el sol, pero añora vestía traje negro ij la camisa más blanca que pueda imaginar humano alguno, igual que en la mañana, miraba el cielo sentado en su silla añosa como sus manos, buscando ,algo quien sabe que, pero algo. El frío me doblegaba y el sueño ya no me dejaba pensar en el cuadro que teníaante mis ojos. Algo mehizo resistir y comenzar a ver la claridad de sus ojos inmóviles al cielo, vidriosos, rojizos y su cara toda congelada por su interminable lagrimar, quería dormir pero estaba como hipnotizado por esavista.
Por que ahí siempre, y a lo he observado por unos días y sigue en momificadaposición. •, . ',
La otra mañana, mire al cielo y algo sentí, fue como un ,frío metal atrave-zando mis carnes, de improviso mire hacia la ventana y como un,,simio es-taba allí, encaramado en mi balcón, mirándome con extraña fijación, como pidiéndome una explicación de algo inmensamente irespondible. Sus ojos ahora eran los de un mártir, un sujeto a la desdicha pensé, lo vi bajar silenciosamente y quedar inmóvil como siempre, Me habrá prohibido mirar al cielo?-.
Esa noche, tuve un sueño ligero' algo se había alojado en mi alma, no sentí ganas de despertar y, no lo hice, dormí por una semana como sumido por una relajación meditada por un samana. , *
Al despertar mire hacia el cielo Y nuevamente fui atravesado entre mis carnes por esa iría y triste mirada. El orate, nuevamente en mi balcón, como simio, dejaba caer sus lágrimas en un macetero donde no existía tierra ni planta que hubiera aprovechado esa carga de vida desechada por aquel intento de vida. Nuevamente lo observe bajar y quebrar la noche, esta vez con un alarido que congelo mi alma. Algo hay en ese ser, desdichado por una humanidad incomprensible al parecer a sus ojos.
Al tiempo, ya no se molestaba cuando lo observaba y buscaba con el esarespuesta en el cielo, tampoco ya subía a observarme a mi balcón, yo habíadejado de ir a mis clases por tratar de saber lo que ahí estaba pasando, nosentía deseos de salir de mi habitación y la señora no se inquietaba por nada,yo ya no existía para ella ni su pensión. 'Ahora era mi turno, había bajado dos veces a observarlo, ni se daba cuenta, pero me sentía ahí, observando su pieza, limpia pero con olor a encierro,increíblemente limpia, eso era una cripta pensé. De pronto un impertinente frío atravesó los vidrios, mi mente pareció congelarse y pude sentir loque el desdichado quería ver en el cielo, eran ansias de volar y esperaba elmomento, solo el momento, la desilusión de pensar que estaría en ese estado por una mujer, la verdad es que me deprimió, perdí el interés como unbebe deja de un día para otro el biberón. Apesadumbrado por la perdidade tiempo comencé a subir a mi balcón, una ultima mirada al desgraciadono seria malo para despreciar una ilusión inspiradora,
.
Que había llegado precisamente aquí para estudiar literatura y que sorpresa al encontrar mi supuesta inspiración frente a mí, una mujer sola-mente puede dejar así a un desgraciado de la calaña de este, pensé. Adiós. Un grito, un alarido de dolor me hicieron volver, el idiota estaba en el suelo, gritando y mirando de espaldas al cielo, una luz llenaba el espacio que había ocupado por años el desgraciado. El idiota comenzó a callar, una soledad absoluta, mortuoria, lo calmo, ahora sus ojos eran como de oro, la pureza de su alma se reflejaba en todo su esplendor, el traje que antes estaba brilloso de tierra y sebo, ahora brillaba como si hubiera sido tejido con hilos de plata, arrodillado lo observaba con admiración.
-Es mi momento me dijo, ,
y el brillo aumento de forma segadora y no estuvo mas, se había ido, sutraje aun estaba sin ocupante, claro, café seboso y brillante como siempre.Sin darme cuenta, me vi sentado con el traje a perfecto calce, observandoel cielo buscando la respuesta, mi momento, mi momento de volar, mi turno- . ;
Esta pieza tiene hermosa vista, escuche decir a la arrendataria a un joven que llegaba a estudiar literatura al parecer.
miércoles, abril 12, 2006
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